INGREDIENTES:
- Huevos
- Jamón en lonchas finas
- Queso fresco de untar
- Leche entera
- Pimienta negra molida
- Comino
- 1 diente de ajo
- 2 ó 3 ramas de perejil
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
PREPARACIÓN:
Ponemos una sartén al fuego con media cucharada de aceite de
oliva.
En un plato hondo ponemos: 1 huevo, 2 cucharadas de leche, una
poco de pimienta negra molida, un poquito (muy poco) de comino molido y una
pizca de sal.
Batimos para que se mezclen bien todos los ingredientes.
Cuando el aceite esté caliente agregamos el huevo; dejamos hacer
hasta que veamos que la parte que pega a la sartén está cuajada. En ese momento,
tapamos la sartén con un plato o una tapadera y le damos la vuelta a la
tortilla. Dejamos hasta que cuaje.
Reservamos la tortilla en un plato plano donde la dejaremos
enfriar.
Hacemos esta operación tantas veces como rulos queramos hacer.
Machacamos en un mortero un diente de ajo y unas ramas de perejil.
Añadimos el majado al queso fresco y lo mezclamos.
Una vez que las tortillas hayan enfriado untamos, una a una por
toda su superficie, con el queso al ajo y perejil.
A continuación, las cubrimos con las lonchas de jamón serrano.
Hacemos rulos con cada una de las tortillas que envolveremos en
films transparente.
Metemos en el frigorífico unas 3 horas, o 30 minutos en el
congelador, hasta que endurezcan. Una vez duros quitamos el envoltorio y
cortamos, con un cuchillo de sierra, en rodajas de un centímetro. Se deben de cortar con mucho cuidado para que no se nos rompan.
El poner muy poco comino se debe
a que es una especia con un sabor bastante intenso, y un toque ligeramente
amargo. Si no nos gusta su aroma y sabor simplemente lo suprimimos. Esta
especia se utiliza bastante en la cocina del sureste andaluz.
Por supuesto se puede usar leche
desnatada o semidesnatada.
Como se puede ver usamos un queso
con ajo y perejil, que descubrimos en un supermercado, comercializado por la
marca San Millán.
Es importante que a la hora de
trabajar con las tortillas estén frías; si no lo están se nos romperán.
Siempre hacemos los rulos con
anterioridad y los congelamos; de esta forma, los podemos utilizar en el
momento que queramos. Cuando los vamos a consumir los sacamos, y congelados,
los cortamos en rodajas (de esta forma se cortan mejor y no se nos deshacen) y
dejamos descongelar en el recipiente en el vayamos a servirlos.
La opción del frigorífico es para
cuando queremos consumir los rulos en el mismo día.
También podemos utilizar salmón
ahumado o marinado, que sustituiríamos por el jamón, siguiendo el mismo
procedimiento.
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